Campaña de julio | Arenal de arriba

Cuando la red de agua finalmente llegó a la comunidad pensaron que sus problemas habían terminado, pero eso fue hasta que se les empezaron a caer los dientes.

Fotografía cortesía de Mathilde Poulle

Fotografía cortesía de Mathilde Poulle

Raquel Delgado Navarro se ha convertido en una líder de la pequeña comunidad de Arenal de Arriba que está ubicada en el árido Municipio de San Luis de la Paz en el norte del Estado de Guanajuato. Desde que ella y María, su madre de 81 años, tienen memoria el mayor problema que ha enfrentado la comunidad ha sido la escasez de agua.

Durante muchos años su principal fuente de agua provino de un pequeño manantial que no proporcionaba agua en abundancia, pero al menos era fresca. Para enfrentar la escasez de agua construyeron bordos para captar agua de lluvia. Aunque el agua de estos bordos era turbia, la gente la hervía y la usaba de todos modos. En la década de los cincuenta se perforó un pozo en la comunidad y por algunos años las cosas mejoraron para todos, pero eventualmente el pozo se secó.

A finales de los años noventa se instaló una tubería que trajo agua de un pozo mucho más profundo en la comunidad cercana de Ex-Hacienda de Jesús. Por primera vez había suficiente agua para beber, cocinar, las tareas domésticas, los animales e incluso el riego, pero había un problema: el agua tenía mal sabor. De acuerdo al relato de Raquel a pocos años de haber llegado el agua:

“Nos preocupamos cuando los dientes de los niños se empezaron a pudrir y caerseles en pedazos. Todos teníamos fuertes dolores de huesos y de cabeza. Sabíamos que tenía que ser el agua.”

Resulta que el agua de este pozo tiene algunas de las concentraciones más altas de arsénico y el nivel más alto de fluoruro que Caminos de Agua jamás haya registrado en el Acuífero del Alto Río Laja. Éstos niveles, que están más de 12 veces por encima de los límites establecidos, ponen en riesgo la salud de las más de 680,000 personas que habitamos y consumimos el agua del acuífero en esta región del Estado de Guanajuato. Desde el año 2013 Caminos de Agua, en conjunto con la Universidad de Texas A&M, la Universidad de Guanajuato, la Universidad del Estado de Kansas y la Universidad del Norte de Illinois, ha estudiado y monitoreado extensivamente el agua de este pozo debido a su alta toxicidad.

Afortunadamente, casi al mismo tiempo que la gente de Arenal de Arriba buscaba desesperadamente una solución, Comunidades Unidas por la Vida y el Agua Pastoral Social (CUVAPAS), una organización de base y colaboradora cercana de Caminos de Agua, impartió un taller de una semana de duración para construir el primer sistema de captación de agua de lluvia en la región. En ese primer taller fue donde conocimos a Raquel y a los otros miembros de la comunidad. Raquel y otros que asistieron a ese primer taller conocieron a Caminos de Agua y desde entonces, juntos hemos construido cuatro sistemas de captación de agua de lluvia a gran escala que ahora proporcionan agua limpia y saludable para beber y cocinar a todas las familias de Arenal de Arriba durante todo el año.

¿Por qué está contaminada nuestra agua?
El agua que por mucho tiempo consumieron las familias en Arenal de Arriba es la más contaminada que hemos visto. Todos los que dependemos del Acuífero del Alto Río Laja, que cubre una gran parte del Estado de Guanajuato e incluye al municipio de San Miguel de Allende, enfrentamos serias amenazas a nuestra salud relacionadas al agua contaminada.

En resumen, las razones de esta contaminación yacen en que nuestra región se ha convertido en un centro agroindustrial en constante crecimiento. Las hortalizas que se cultivan para exportación requieren cantidades extraordinarias de agua. Esto ha causado que los niveles freáticos disminuyan dos metros o más por año, mucha más agua de lo que la temporada de lluvias puede reponer. También ha hecho que contaminantes químicos, como el arsénico y el fluoruro, se hagan presentes en el agua de forma natural.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Caminos de Agua trabaja en estrecha colaboración con organizaciones de base y comunidades en nuestra región para evaluar los problemas de calidad y escasez del agua, los riesgos a la salud y la implementación de soluciones. De manera regular analizamos y monitoreamos las fuentes de agua en busca de una amplia gama de contaminantes como el arsénico y fluoruro. Actualizamos continuamente una base de datos y un mapa interactivo que está disponible a todo el público a través de nuestra página de internet. Esto nos permite descubrir cambios, nuevas tendencias e identificar a las comunidades que están en mayor riesgo. Luego, trabajamos con nuestros colaboradores en las comunidades en el diseño e implementación de soluciones a medida. Nuestro trabajo es crucial para cada una de las más de 680,000 personas cuya agua proviene del acuífero del Alto Río Laja.

Más comunidades y personas nos necesitan a medida que la crisis del agua empeora, pero para poder llegar a más comunidades necesitamos recaudar más fondos.

Melissa Landman